A través de mis ojos

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Cuando la vida te sacude tan fuerte que terminas viviendo simplemente por inercia, solo te queda seguir y luchar por los que quedan.

Ella se caracterizaba por eso mismo, por su fortaleza y por ser una mujer muy luchadora. Su temperamento enmudecía el mundo y su carácter se concebía muy fuerte. Siempre dándose a respetar, para que simplemente la respetaran; siempre tan servicial, ayudando sin pedir nada a cambio.

En su casa habitaba la penumbra. El negro de la oscuridad era el único color que sus ojos veían, color que se reflejaba también en sus atuendos. Y es que la tristeza invadía cada rincón de su casa. Vivía en su cama, no desde siempre, pero sí por mucho tiempo. Su llanto resonaba en cada habitación formando un eco que se hacía insoportable y terriblemente triste para las personas que vivían con ella.

La muerte de su padre le produjo el primer apretón en el corazón. Aunque no fue el único.

Después de unirse en matrimonio al hombre mas maravilloso y bueno que pudo conocer, nacen sus siete hijos, de los cuales cuatro fueron hombres y tres fueron mujeres.

La sonrisa en su cara parece dibujarse por momentos, pero no se hace eterna.

Y su corazón vuelve a retorcerse. La muerte de dos de sus hijos la deja sin vida. Se olvida de todo lo que la rodea. No sale, no come, no duerme. Solo llora. El resto de sus criaturas se han convertido en meras sombras que deambulan por la casa. Su marido es invisible. Y ella simplemente está vacía.

Así la recuerdan en esta dura etapa de su vida.

Aunque a través de mis ojos la recuerdo feliz. De negro, pero feliz.

El simple hecho de cruzar ese pasillo me hacía sonreir.

Mamá y papá trabajan así que hoy toca comer allí.

Y ahí están. Él está sentado en su sillón, con su gorra, esperando a que sus nietos lleguen para comer las ricas habichuelas que ha preparado su mujer con tanto cariño y ella en la cocina terminando de organizarlo todo. Mientras la comida se enfría me ofrece un caramelo, pero no sin antes darle un beso. Puedo saborearlo con solo pensarlo. Es de anís. Pero está rico. Esos y las juanolas eran sus preferidos.

La tarde es larga y mientras ella recoge la cocina él nos habla de como se vivía antiguamente. Le encantaba contarnos con todo lujo de detalles todas sus vivencias y nos hablaba de gente que ni si quiera conocíamos.

Cuánto me arrepiento de no haber hablado más de esas cosas con él. Y con ella.

Quizás se marcharon muy pronto, quizás necesitaba pasar más tiempo con ellos, pero me dejaron el mejor regalo que hoy conservo: mi familia.

Abuela, abuelo, os quiero.

Eme.Ele

7 Comments
  1. Antonia Silva Gomez 3 años ago
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    Lo mejor del mundo : los abuel@s.Muy bonita.

  2. Rafi 3 años ago
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    Los abuelos los mejores mis 4 ángeles precioso luisa

  3. Me pena es que no tengo a ninguno de mis abuelos, ni paternos ni maternos, porque la vida es así de dura, únicamente me acuerdo un poco de mí abuelo paterno, qué me quería con locura, mí abuela materna se fue demasiado pronto, no tenía ni siquiera tres años de edad, los otros dos no los conocí. Es una preciosura de texto.

  4. Leonor 3 años ago
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    Yo solo conocí a mi abuela materna y jamás la olvidaré! Ojalá la tuviera conmigo❤️

  5. Paqui 3 años ago
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    Qué bonito, María Luisa, Los abuelos. Yo conocí a tres, me faltó la madre de mi padre, creo que no llegué a cumplir un año cuando ya faltó. Los recuerdo con mucho cariño a los tres, pero sobre todo a mi abuelo paterno, que bregó más conmigo cuando era pequeña. Me subía en su carrillo, de estos que tenían cuatro agujeros para los cántaros de agua, y me llevaba a todos sitios con él. Me emociono y todo al recordarlo, jejeje. Muchos bsitos, amiga. 😉

  6. Consuelo Luza 3 años ago
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    Ay mari k recuerdos hija a ella la conoci poco pero el me robo mi corazon mas bueno k el pan jamas podre olvidarlo con su sonrisa nadie me decia gordi como el k lo kiero y cuanto lo recuerdo desde aki solo mandarles un beso al cielo y un achuchon a el k me decia hoy no me lo has dado aunke le hubiera dado ya 10 y ese puñetero dia jamas se me podra borrar de mi mente 😢alla donde este te kiero cuando me decia k te pasa criatura no se me olvidara en la vida aunke sea tuyo tambien era un pokito mio un beso enorme😘😘

  7. Laura 3 años ago
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    María me has hecho sentir reflejada en tus palabras, esas ricas comidas de abuela, las mil historias de abuelo, y como no, los caramelos de anís, en mi caso a veces también de café y hasta werters original! Es cierto que con solo pensarlo puedes saborearlo.. gracias por trasladarme a esos mágicos recuerdos 😘

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